domingo, 12 de diciembre de 2010

Palabras de la Presidenta en Homenaje a Néstor Kirchner en la Cumbre Iberoamericana


sábado, 04 de diciembre de 2010

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA SESIÓN ESPECIAL EN HOMENAJE AL EX PRESIDENTE DE LA NACIÓN, DOCTOR NÉSTOR KIRCHNER, EN LA XX CUMBRE IBEROAMERICANA DE JEFES Y JEFAS DE ESTADO Y DE GOBIERNO, REALIZADA EN LA CIUDAD DE MAR DEL PLATA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

Quisiera agradecer en nombre de mis hijos, en nombre propio y en nombre de mi país este homenaje muy sentido.

Quiero contarles algo muy breve antes de concederle la palabra al señor Presidente de Portugal que por tener que viajar me ha pedido hacer uso de ella en primer lugar: tú, Enrique, con este aplauso que solicitaste, es la primera vez que yo lo aplaudo a él, porque había una cosa muy entre nosotros.

Él sí me aplaudía a mí, pero yo nunca lo aplaudía a él cuando hablaba.

No me pregunten por qué, pero era casi un acuerdo muy secreto entre ambos y recién cuando tú propusiste el minuto de aplausos, que realmente no sabía que lo ibas a hacer, pensé que es la primera vez que lo voy a aplaudir porque, bueno, uno puede verlo inclusive en los registros fotográficos o de filmaciones, era un acuerdo entre él y yo que no lo aplaudí.

Gracias a todos.

Palabras de la Presidenta en la sesión inaugural de la Cumbre Iberoamericana


sábado, 04 de diciembre de 2010

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN LA PRIMERA SESIÓN PLENARIA DE LA XX CUMBRE IBEROAMERICANA DE JEFES Y JEFAS DE ESTADO Y DE GOBIERNO, REALIZADA EN LA CIUDAD DE MAR DEL PLATA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Su Majestad; señores jefas y jefes de Estado; jefes de delegaciones: creo que esta XX Cumbre Iberoamericana que, como recién recordaba el Canciller argentino, fuera anunciada su celebración aquí en la ciudad de Mar del Plata durante la presidencia de Néstor Kirchner, vincula a la educación con la inclusión social.

Pero creo que la incorporación de la cláusula democrática, va al núcleo duro de la posibilidad de la educación que tiene un pueblo.

Porque la democracia, el ejercicio constitucional de las instituciones, es el único ámbito que genera la libertad para cualquier proceso educativo.

Episodios que han sacudido la región, episodios que nos ha tocado vivir con mucha intensidad, recuerdo todavía ese 30 de septiembre en donde el Secretario General de la UNASUR, el resto de los mandatarios de la América del Sur nos reunimos en Buenos Aires ante el intento golpista contra el presidente Rafael Correa, de Ecuador, reafirma más que nunca la necesidad de que la cláusula democrática esté incorporada sine qua non en cualquier acuerdo o instrumento que formalicemos.

Pero por sobre todas las cosas, estemos todos dispuestos a llevarla adelante con mucha fortaleza y firmeza cortando todo tipo de vinculación con aquellos países que intenten o que logren -esperemos que nunca sea así- destituir a la democracia.

Es imposible que en gobiernos que no han sido votados por el pueblo, pueda desarrollarse un proceso educativo con inclusión social, ni siquiera hablemos de inclusión social, hablemos del ámbito de libertad que presupone todo proceso de conocimiento y de educación.

Por eso yo quiero saludar esta cláusula que Enrique Iglesias ha calificado como una de las cosas más importantes en estas veinte reuniones, veinte Cumbres de Iberoamérica y felicitar a todos los señores jefes y jefas de Estado y, por supuesto, a todos los señores y señoras Cancilleres que han trabajado en este documento.

Le concedo la palabra a la representante de Naciones Unidas que va a leer un mensaje del señor Secretario General Ban Ki-Mon.

Palabras de la PresidentA en el homenaje a Lula Da Silva


sábado, 04 de diciembre de 2010

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN HOMENAJE AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA FEDERATIVA DEL BRASIL, LUIZ INACIO LULA DA SILVA, EN LA XX CUMBRE IBEROAMERICANA REALIZADA EN LA CIUDAD DE MAR DEL PLATA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Quiero hacer en este momento un homenaje, sé que es en nombre de todos, pero quiero hacerlo también muy particular mío y de la República Argentina, al compañero Lula, al Presidente del Brasil.

Amigos, amigas: Álvaro Colon decía hace rato que no se puede despedir a hombres como Lula. Yo estoy totalmente de acuerdo, nadie lo va a despedir hoy.

También comparto lo que decía Rafael en cuanto debía haber normas que impidieran que hombres como Lula se fueran.

Pero yo quiero decirles algo, en realidad un militante político nunca se va de la política y mucho menos cuando le ha tocado desempeñar el más alto cargo, el más alto honor que un país puede conferir a un militante político que es el de darle la presidencia de su país, y durante el desempeño de esa presidencia haber hecho transformaciones y tareas que nunca antes se habían hecho.

Hoy también han homenajeado a quien fuera mi compañero de vida, de militancia, de ideales y convicciones.

Alguien podría pensar también que se fue, pero en realidad cuando uno ha pasado la vida dejando cosas tan importantes, cuando ha cambiado los paradigmas de un país, porque en realidad recuperar la autoestima, recuperar la dignidad es cambiar los paradigmas de un país.

Porque muchos o pocos pero muy poderosos, necesitan que no nos creamos capaces de grandes cosas, grandes epopeyas, grandes transformaciones para seguir ejerciendo determinadas políticas.

Estos hombres, Lula y Néstor Kirchner, quebraron esas lógicas, construyeron nuevos paradigmas.

Lula habló de que entre ambos -y es absolutamente cierto- destruyeron, deconstruyeron prolija y pacíficamente lo que durante décadas -yo diría durante casi 200 años de vida del país- se había estructurado, que era imposible construir alianzas estratégicas con Brasil, que además no solamente eso, sino que eran además nuestra hipótesis de conflicto bélico principal Argentina y Brasil, a punto tal que a regiones como la Mesopotamia argentina, concretamente Misiones, Entre Ríos, Corrientes, que vinculan directamente como corazón al MERCOSUR, se les impidió desarrollar infraestructura básica porque eran un posible acceso de Brasil para invadir Argentina.

Y estas cosas no pasaron en el siglo XIX, estas cosas se discutieron, se debatieron y se hicieron durante el siglo XX.

Por eso digo que cuando Lula habla de esa amistad entrañable que construyeron, cuando él recibió a Néstor Kirchner como candidato a presidente habiendo otros candidatos y cuando muy pocos apostaban por que Kirchner fuera presidente, él lo recibió como si fuera el único candidato a presidente que tenía la República Argentina.

Eso para la Argentina en general y para esta Presidenta en particular, va a ser inolvidable.

Por eso yo quiero hacer dos obsequios, porque muchas veces hay imágenes, hay fotografías que son más fuertes que discursos y que mil palabras.

Yo quiero mostrarles lo que le voy a regalar al Presidente Lula: una va a ser una fotografía tomado por quien es el fotógrafo oficial desde hace muchos años de la Casa de Gobierno, Víctor Bugge, y que no sé en qué reunión fue tomada pero que revela los afectos, los lazos que estos dos hombres, no digo tenían, tienen.

Y, al mismo tiempo, reproduje esa fotografía en metal y piedra. La piedra es pórfido patagónico, nuestro pórfido patagónico, el que recubre nuestra casa de El Calafate, y el que va a recubrir también su tumba en Río Gallegos, y también un metal muy fuerte, hierro, que es de lo que ustedes están hechos, pero no de hierro malo, de buen hierro, del hierro que sirve con firmeza a sus pueblos.

Así que, quiero brindar este homenaje a este amigo entrañable que, junto a mi compañero, pudieron y supieron construir una UNASUR, una América del Sur totalmente diferente.

Gracias.

Palabras de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, al recibir la medalla Ceres


sábado, 04 de diciembre de 2010

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, AL RECIBIR LA MEDALLA CERES EN RECONOCIMIENTO A SU LUCHA CONTRA EL HAMBRE, POR PARTE DEL DIRECTOR GENERAL DE LA FAO, JACQUES DIOUF, EN LA XX CUMBRE IBEROAMERICANA.

Señor Director General de la FAO: permítame agradecerle a usted, en nombre de todo el pueblo argentino, esta enorme distinción que no la tomo como propia, sino que la recibo en nombre de mi patria, en nombre de la Nación Argentina.

Quiero decirles que desde muy pequeña fui muy afecta a toda la mitología griega y romana, así que recibir este premio tiene para mí un doble significado: retornar a mi infancia cuando mis primeras lecturas fueron sobre mitos y leyendas griegas y romanas y mitología.

Ceres era la diosa de la Prosperidad, era la diosa de la Agricultura, la diosa que producía todos los bienes y realmente creo que el rol que cumple, cumplió y va a seguir cumpliendo la FAO en una instancia global muy preocupante en materia de seguridad alimentaria, llena de orgullo a mi país haber recibido esta distinción.

Es cierto, creemos que en la próxima cosecha vamos a superar más de 100 millones de toneladas con un gran saldo exportador, pero yo quiero aprovechar este momento también para convocar para que, precisamente, el mercado de los commodities, como lo hice también en Roma con motivo de la Conferencia de Seguridad Alimentaria Global, deje de constituirse también en un mercado de especulación en donde realmente el precio de los alimentos vuele y sea objeto de especulación.

Esto no afecta la rentabilidad de los productores; está visto que los que normalmente se quedan con la porción más grande de esa rentabilidad, no son precisamente los hombres y mujeres que cultivan y producen, sino precisamente grandes firmas concentradoras a nivel global y también mercados que especulan sobre estas cuestiones.

Es necesario también reafirmar, no solamente el aporte en producción que estamos en haciendo.

La Argentina es en materia de biotecnología, un instrumento que va a ser muy poderoso para poder mitigar el problema de seguridad alimentaria, porque todos sabemos que la producción neta y natural tampoco va a alcanzar para cubrir todas las necesidades por lo cual la biotecnología adquiere también una importancia vital en el desarrollo de la seguridad alimentaria.

Quiero decirles que mi país, la República Argentina es en materia de empresas de biotecnología la primera en Latinoamérica y tenemos 2,4 empresas de biotecnología por cada millón de habitantes y el promedio en nuestra región es de una empresa por cada millón de habitantes.

Hemos hecho de la biotecnología un instrumento muy importante para mejorar la producción, para aumentarla, multiplicarla y vamos a seguir en ese camino porque creemos que es un aporte, una contribución objetiva, concreta, verificable, cuantificable precisamente a un tema que nos va a ocupar y ya nos ocupa que es el de la seguridad alimentaria.

Yo digo que el siglo XXI va a tener una terrible paradoja: por un lado un desarrollo tecnológico inimaginable y sin precedentes.

En esta misma Cumbre, por primera vez, ya no firmamos los documentos como los firmábamos antes pasándonos el papel y con nuestras lapiceras, sino que lo firmamos a través de una computadora.

Todos pudimos ingresar por modernos controles de seguridad en donde simplemente con nuestra foto nos identificaban.

Por un lado, ese desarrollo casi impensable en materia tecnológica, como hablábamos hace un rato con Enrique Iglesias y, por el otro, la paradoja de que aún siga muriendo gente de hambre en el planeta.

Estos son dos vectores que necesariamente deben cruzarse en algún momento para impedir lo que constituye un verdadero genocidio alimentario y, fundamentalmente, abordar el problema de los derechos humanos de segunda generación que es que cada habitante tenga el derecho mínimo y básico de acceso a la alimentación.

Hoy aquí estuvimos hablando de educación y muchas veces nuestros chicos no pueden concurrir -y cuando hablo de esto me hago cargo de mi condición de ciudadana global, no de condición humana- a la escuela porque no tienen alimentos.

O, tal vez, como en algún momento en nuestro país, los chicos iban a la escuela no para aprender, sino para comer, haber convertido muchas veces durante épocas de crisis a las escuelas en comedores y no a las escuelas en un lugar donde se enseña.

Por eso, creo que el desafío es muy grande y todo esto también con un marco de crisis global, bastante impredecible, bastante cambiante y como que por momentos va in crescendo, lo cual obliga a todos a un gran desafío en cuanto a aportar ideas pero, fundamentalmente, aportar políticas concretas. Y en esto, quiero reafirmar, una vez más, el rol insustituible e indelegable del Estado.

Los mercados no dan de comer a los que no tienen posibilidades de acceder a un plato de comida.

Al contrario, muchas veces los mercados quitan las posibilidades de que alguien tenga un plato de comida y es siempre el Estado el que está en ese lugar para brindar esa ayuda, esa asistencia.

Por eso creo que debemos también, y este va a ser un gran desafío para la próxima Cumbre Iberoamericana, que cuando hablamos de reestructuración o reformas del Estado y desarrollo, tenemos que estar vinculándolo con estas cosas concretas, no puede ser que se sigan discutiendo reformas del Estado que poco tienen que ver con los problemas concretos que tienen las sociedades.

Los Estados deben reformarse en base a las necesidades que tienen las sociedades y el desarrollo social de todos y cada uno de los que la integran.

Por eso, quiero agradecer esta distinción, señor Director General de la FAO, de la diosa Ceres, esa diosa de la abundancia, de la prosperidad, de la agricultura que se enojó cuando le secuestraron a su hija Proserpina y por eso dicen que durante seis meses quitaba...

Las estaciones vienen de allí, de esa leyenda donde la hija de Ceres es secuestrada y llevada por Plutón o Hades, ven que sabía, no era cuento.

Proserpina es secuestrada por Plutón, dios de los romanos, Hades, dios de los griegos y por eso Ceres llora durante seis meses al año y no hay posibilidades de cultivar la tierra o de tener frutos por eso.

Esta es una leyenda muy linda. Como ven sabía de eso.

Así que, me honra mucho el haber recibido esta medalla de la diosa Ceres.

Muchas gracias.

Palabras de la Presidenta de la Nación en apertura de la XX Cumbre Iberoamericana, Mar del Plata


viernes, 03 de diciembre de 2010

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN EL ACTO INAUGURAL DE LA XX CUMBRE IBEROAMERICANA DE JEFES Y JEFAS DE ESTADO Y DE GOBIERNO, EN EL TEATRO AUDITORIUM DEL CENTRO PROVINCIAL DE LAS ARTES, SALA ASTOR PIAZZOLLA, MAR DEL PLATA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

Muy buenas tardes a todos y a todas; sus Majestades; señores Jefes y Jefas de Estados; señores y señoras Cancilleres; señores jefes y jefas de delegaciones: en primer término darle a todos ustedes y a las comitivas que los acompañan la más cálida bienvenida al a Ciudad de Mar del Plata y a nuestro país, la República Argentina, para llevar a cabo la XX Cumbre Iberoamericana.

Yo estaba escuchando atentamente las palabras del señor secretario general Enrique Iglesias y su introducción fue sin lugar a dudas algo que todos compartimos, el mundo diferente, absolutamente diferente en el que se desarrolla esta XX Cumbre; el desplome de nuevos países desarrollados; el surgimiento de los países emergentes, pero fundamentalmente creo la crisis de un modelo de funcionamiento de la economía global que exige ser revisada, que exige ser repensada y tambièn diseñada una nueva arquitectura global, económica, financiera y comercial, donde la asociación de los países esté basada, fundamentalmente, en criterios de cooperación, de equilibrio y también de igualdad.

Creo que una de las cuestiones - entre otras, porque esto es multicausal - que ha provocado esta crisis que parece no tener fin es precisamente la ruptura de los equilibrios, el que haya habido desigualdades en el desarrollo de las sociedades dentro de las propias sociedades también de cada país, entre las regiones en materia comercial, económica en donde realmente teníamos y tenemos sociedades con grandes desequilibrios, aquí en América latina, pese al crecimiento que han tenido todas nuestras economías, en la última década, somos al mismo tiempo sociedades aún con un grado de desigualdad importante.

Y yo recordaba - Enrique recién, cuando retornó a su lugar - que hace apenas cinco años, en esta misma ciudad: Mar del Plata que tuvo lugar otra cumbre, fue la Cumbre de las Américas. En aquel momento quien presidía ese encuentro era mi compañero, el Doctor Néstor Carlos Kirchner, y recuerdo que tuvo lugar en esta ciudad lo que muchos consideran un histórico y memorable debate, como fue si la región se incorporaba o no a la propuesta, que en aquellos momentos se nos daba, fundamentalmente de Estados Unidos, el ALCA, propuesta que no fue aceptada por los países de la región.

Y yo, recién me preguntaba Enrique, qué hubiera pasado si no hubiéramos dado esa discusión o si la hubiéramos perdido.

Nosotros sosteníamos que la región debía tener su propio modelo de desarrollo y crecimiento, que no significaba negarnos a la integración global, porque sería un absurdo, pero que necesitábamos tener también modelos propios de crecimiento, con más justicia, con más equilibrio, con más igualdad, en donde no se frustraban las posibilidades de desarrollar también en nuestros países sus ciudades industrializadas, que produjeran valor agregado, que generarán trabajo, que generarán crecimiento. Y que además ese crecimiento y esa riqueza pudiera ser redistribuida entre sus habitantes.

Porque el tema que hoy nos ocupa y que hemos propuesto a la educación con inclusión social, como el gran instrumento de inclusión social no se da per se si no se da en un modelo de desarrollo y crecimiento económico que genere trabajo para que las familias pueden enviar sus hijos al colegio, en donde no se ve con crecimiento donde el Estado pueda poner recursos importantes en esa educación.

Y tal vez el ejemplo más explícito podríamos darlo en nuestro propio país, cifras que marcan una reversión de lo que fue el proceso de educación y de recursos para la educación, aquí en la República Argentina, a partir no solamente de ocuparnos de la educación, sino primero ocuparnos de la economía.

Si no nos ocupamos primero de la economía y tenemos un modelo de crecimiento y desarrollo social nuestra preocupación por la educación sólo va a ser un mero ejercicio discursivo.

En el año 2002, la Argentina dedicaba a la educación el 2 por ciento de su Producto Bruto Interno, el 2 por ciento de lo que producían los argentinos era dedicado a la educación y el 5 por ciento era dedicado al pago de su deuda externa.

A partir del proceso iniciado, en el año 2003, por el entonces Presidente Kirchner, donde en el año 2005 también se sancionó en el Parlamento argentino una Ley de Financiamiento educativo, que puso como meta para este año del Bicentenario, el 2010, lograr llegar al 6 por ciento del Producto Bruto en materia educativa, un Producto Bruto que era sustancialmente superior, por supuesto, al del 202 y el 2003, casi el doble, superando un poquito el doble, el de este año. Hoy hemos, no solamente alcanzado esa meta, sino que la hemos superado: Argentina finaliza el Año del Bicentenario dedicando el 6.47 por ciento de su PBI a la educación en todos sus niveles.

Hemos iniciado también un vigoroso proyecto como es el de conectar.com.ar-Igualdad, Conectar-Igualdad, proveyendo a cada alumno de nuestras escuelas secundarias públicas una netbook como un instrumento para cubrir la brecha digital.

Al mismo tiempo, se ha creado la Asignación Universal por Hijo para todos aquellos sectores a los que aún no han podido llegar en su totalidad de crecimiento o bien carecen de trabajo o tienen un trabajo informal, se le reconoce por cada hijo una asignación igual a la que cobra un trabajador formal.

El requisito es que envíe a su hijo al colegio y cumpla el ciclo lectivo además de control sanitario.

Esta verdadera inversión social ha hecho crecer muchísimo la matrícula educativa.

Creemos que hemos podido hacer esto porque hemos contado con los recursos y hemos contado con los recursos porque hemos comenzado a revertir un proceso de desindustrialización que realmente traía décadas en la República Argentina.

Por eso creo que, conjuntamente con la educación como el gran instrumento movilizador, el gran instrumento de movilidad social ascendente de las sociedades, debemos, al mismo tiempo, paralelamente en tiempos de crisis global, discutir también los instrumentos para poder llegar a esa educación y que sea accesible para todos.

Esto va a exigir por parte de todos los grandes actores globales, fundamentalmente el reconocimiento que estamos ante un nuevo mundo, con nuevos actores, con nuevas realidades, que va a exigir un esfuerzo por comprender la necesidad de articular nuevos sistemas de cooperación, nuevos sistemas de comercio pero, fundamentalmente, basado en que todos debemos vernos, no como clientes y por lo tanto desatar grandes guerras comerciales, sino vernos esencialmente como socios.

Creo que la globalización ha traído como gran lección que nada es indiferente de lo que pase en una región con lo que pasa en el resto del mundo.

América latina realmente tiene mucho para dar, muchísimo, es un país -yo digo un país porque lo considero casi una patria grande-, una de las regiones tal vez con mayor cantidad de recursos naturales, en donde debemos capacitar a nuestros recursos humanos a través también de la innovación, de la ciencia y de la tecnología, que van a ser también las grandes matrices de acumulación y crecimiento en este siglo XXI junto, también, a la otra gran demanda en materia global como es el gran tema de los alimentos, en los cuales también nuestra región está destinada a cumplir un papel preponderante.

Yo no me canso de repetir y para finalizar, que el siglo XXI va a traer como una suerte de paradoja: por un lado, vamos a llegar a momentos en donde la ciencia, la tecnología, el conocimiento como gran valor agregado, va a alcanzar niveles nunca imaginados y, al mismo tiempo, vamos a necesitar alimentar cada vez más a numerosas cantidades de habitantes globales que va a exigir, entonces, una actitud absolutamente diferente de la que hemos tenido hasta ahora en materia de relaciones comerciales.

Una de las cosas que comentábamos de la última reunión, era que las conversaciones más ricas y más interesantes se daban en los momentos en los cuales no había sesión formal y por allí estábamos compartiendo la mesa de trabajo en la que podíamos hablar con mayor apertura, con mayor confianza, acerca de todos estos problemas.

Yo aspiro a que en esta Cumbre realizada aquí en la ciudad de Mar del Plata, podamos hacerlo con confianza, con apertura, sin temores, sin tabúes intelectuales, poder abordar cada uno de estos problemas porque yo creo que tal vez el no hablar con profundidad de las cosas y no tenerles miedo a las diferencias y al debate, sino que por el contrario entender que todos tenemos una verdad relativa que debemos aportar para construir una verdad superadora, creo que esto va a ayudarnos a todos a construir una sociedad y un mundo mejor que, en definitiva, es lo que todos aspiramos, cualquier sea el lugar del Hemisferio en el que nos haya tocado nacer.

Muchas gracias a todos y a todas y espero que esta XX Cumbre Iberoamericana sea tan exitosa como la que tuvo lugar en Estoril.

Muchas gracias.

Palabras de la Presidenta en cena honor a Jefes de Estado XX Cumbre Iberoamericana


viernes, 03 de diciembre de 2010

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, DURANTE LA CENA EN HONOR A LOS JEFES Y JEFAS DE ESTADO Y DE GOBIERNO, QUE ASISTEN A LA XX CUMBRE IBEROAMERICANA, EN EL SALÓN CIRCULAR, HOTEL PROVINCIAL, EN MAR DEL PLATA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

Muy buenas noches a todos y a todas: ya estamos en un lugar más amigable que un auditórium para escuchar discursos, vamos a compartir una cena y vamos a compartir todas estas vivencias que estamos teniendo.

Yo no quiero hablar mucho, ya hemos hablado en la presentación, hemos disfrutado de ese magnífico espectáculo de tango, de música mexicana, de música española y de excelente voz.

¿Te acordás Alicia cuando inauguramos el Centro Cultural; el tenor que cantó "Aurora" interpretó esa misma canción, allá por el año 1995, cuando inauguramos el Centro Cultural, en Río Gallegos?

Así que bueno también me movilizó recuerdos muy fuertes.

Quiero invitarlos a compartir un momento e invitarlos a un brindis; la copa por favor, pensaron que iba a hablar más, ese es el problema, entonces hicieron el cálculo, esta va a hablar diez o quince minutos y le llevamos la copa, no, no.

Me parece muy bien, ahí está.

Yo los invito a todos a brindar por esta XX Cumbre Iberoamericana; también palabras para naciones hermanas que están atravesando un duro momento por efectos de la naturaleza como es el caso de los hermanos venezolanos y colombianos a quienes agradecemos que estén aquí y toda nuestra ayuda, todo lo que necesiten, con la solidaridad de siempre y brindar por todos nosotros, porque todos aquellos que tenemos responsabilidades institucionales, aquí hay empresarios, hay intelectuales, hay artistas, hay trabajadores, en fin, un país no lo conforman únicamente sus autoridades electas sino también distintos sectores sociales, organizaciones de derechos humanos, mis queridas Abuelas y Madres, emblemáticas, la vigencia de los derechos humanos en la región, brindar por todos ustedes, por todos nosotros, por Iberoamérica y por un mundo con mayor prosperidad y también mayor justicia e igualdad.

Muchas gracias, ¡Salud!